Existe el juguete y el juego adecuado para cada tipo de perro. Para encontrarlos, lo primero que hay que tener en cuenta es la forma, tamaño y estructura física de nuestro perro. Además, también hay que considerar factores tan importantes como la edad, la condición física y, sobre todo, el carácter de nuestro amigo. El tiempo de juego es el momento donde el perro puede expresarse y comunicarse a través del juguete con su tutor.
Así pues, adapta el juguete a él y le encantará:
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Características distintivas de la raza: Si conoces la raza específica del perro, puedes buscar características distintivas asociadas con esa raza en particular, con talante claramente rastreador, o inteligentes y con mucha energía.
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Tamaño y forma corporal: Observa el tamaño general del perro y su forma corporal: ¿es grande y musculoso?, ¿pequeño y ágil?, ¿largo y delgado?
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Tipo de hocico: El hocico puede ser corto y redondeado, largo y puntiagudo, ancho y chato, etc. Observa la forma y longitud del hocico de tu perro.
Crea de manera fácil hábitos saludables: En el juego
- El perro en el hogar
El tiempo compartido durante el juego no sólo refuerza la relación de confianza entre perro y persona, sino también fomenta la comunicación. Esto lo convierte en la mejor manera de reforzar órdenes básicas de entrenamiento y aprender rutinas de comportamiento. Por tanto, el juego es la mejor manera de adquirir hábitos saludables a través de una actividad educativa y gratificante para ambas partes.
Al Igual que hay un juguete para cada tipo de perro, también tenemos un juego para cada perro y para cada entorno. A continuación, exponemos algunos ejemplos, empezando por juegos para el hogar y siguiendo por los de exterior.
Juego “Contacto con tacto”.
Este juego es una herramienta poderosa que nos ayudará a controlar la mordedura y fomentará el autocontrol del perro. Es un juego súper importante para una función educativa trascendental: establecer los límites que permitan el acceso a su boca siempre que lo necesitemos sin que ello produzca una reacción imprevista o suponga una mala experiencia para nuestra mascota. Así podremos cepillar sus dientes o permitirá la manipulación del veterinario sin problema.
Consiste en premiar cuando se pueda manipular el juguete que el perro tiene en su boca y accedamos a él sin que ejerza ninguna presión. Cuando esto se produzca, le felicitaremos, premiando y reforzando su buen comportamiento. Así, el perro aprende a controlar la fuerza de su mordida. Se trata de tocar, pero sin hacer daño, ése es el objetivo.
Juego “En busca del tesoro”.
A través de los juguetes interactivos Dog Activity, podremos establecer un juego olfativo y con actividad mental, lo que los convierten en la opción perfecta para ayudar al perro a descargar su energía dentro del hogar.
Etólogos caninos confirman que el estímulo mental que generan estos juegos durante 10 minutos equivale a hacer ejercicio en el exterior durante 30 minutos. Por tanto, es una buena alternativa para perros que deben permanecer mucho tiempo en casa.
El equilibrio nutricional también resulta clave en estos juegos. Por eso deben usarse snacks de premio certificados y con ingredientes de primeras calidades acorde a la dieta que el especialista nos haya recomendado.

Juego “Cuenta cuentos”.
Leer en voz alta en presencia de un perro tiene múltiples ventajas. El perro es un ser vivo que siempre va a estar encantado de que le hables y agradecerá tu atención al leerle, devolviendo su empatía hacia ti. Obviamente no entenderá el contenido, pero sí está más que demostrado que los perros son muy sensibles para detectar el tono de voz con el que sus tutores se dirigen a ellos. Así pues, si creamos un entorno tranquilo e íntimo con una voz pausada, el perro lo captará enseguida. Provocamos así momentos y tiempo de calidad juntos en los que sencillamente estaremos el uno con el otro, estrecharemos lazos de manada para él.
Si en esta dinámica implicamos a la infancia o a poblaciones sensibles, como a personas con autismo o baja autoestima, enriquecemos aún más el juego. Y es que, por ejemplo, este tipo de juego entre niños (guiado por un adulto), puede ser magnífico para fortalecer los vínculos entre niños y perros en la familia. Además, fortalecerá la autoestima del niño, así como su expresión de sentimientos y emociones, fundamentales para su desarrollo.
Jugar a “Cuenta cuentos” después de su última salida a la calle y de su última toma de alimento diario ayudará a calmar al perro, favorecerá su digestión sin actividad y favorecerá su vínculo de confianza con el niño o tutor.

Juego “Escucha, ¡Actúa!”.
Trabajar la acción a través de señales como “ven”, “trae” o “tumbado” son juegos que se establecen a través de la pauta “SEÑAL / ACCIÓN / PREMIO” con su juguete favorito, una caricia o una aprobación. Mientras no se consigue la acción que tenemos por objetivo, debemos ignorar su comportamiento sin prestar atención. Y repetir la señal orientando al perro a realizar su acción hasta que la consiga.
Entiende que un perro puede tener una capacidad limitada de concentración y, por tanto, debes siempre respetar su capacidad y terminar el juego si detectas que hoy no es su día.

Juego “Solo en casa”.
Este juego nos servirá para desmentir algunos falsos mitos de la ansiedad por separación. El momento de la salida de casa es un momento crucial donde el juego es nuestro mejor aliado. Los perros no tienen memoria a largo plazo. Ellos sólo viven el instante y asocian cada momento a hábitos positivos o negativos. Por eso, la clave consiste en que cuando te vean hacer acciones rutinarias que impliquen salir a la calle (como ducharte, coger las llaves o ponerte la chaqueta), uses los juguetes y tus órdenes para provocarles el estímulo inequívoco de si tu salida será con tu perro o sin él.
En caso de que sea sin él y se vaya a quedar solo en casa, es trascendental que durante todo el proceso de tu salida le aportes juguetes de estímulo intenso que le entretengan mucho. De esta manera, tu perro no asociará que las rutinas que llevas a cabo implicarán que te vas de casa y te separas de él. En el momento de dejar el hogar, debemos asegurarnos de que es cuando más centrado está en su juego.
Los juguetes que le dejamos para que le “hagan compañía” solo en casa deben ser pocos y se deben variar a diario. Si siempre le dejas el mismo juguete, dejará de incentivarle. A su vez, deben ser juguetes en los que el perro no se ofusque jugando, ya que tú no estarás para controlarlo y poner límites… Recuerda que la principal razón por la que busca tu ropa para jugar es porque contiene tu olor, así que la utilidad de los peluches también está en que conservan tu olor y así tu perro le prestará más atención a ellos cuando está solo, olvidando tus calcetines.

Juego “Peluches en casa”.
El tejido del que están compuestos los juguetes de peluche es el más placentero y gustoso para cualquier perro. Sea cual sea nuestro perro, un peluche será el juguete que más le guste mordisquear, atrapar, olisquear, lanzar, aplastar… ya que despertará sus estímulos gracias a su textura suave, a que se impregnan de olores o a la flexibilidad de sus formas.
Es muy positivo, sobre todo en perros que viven solos, usar peluches para hacerle sentir líder de la manada entre ellos. Sus materiales le avivarán su instinto de caza para atrapar, lo tratará como una presa a la que despedazar, como un compañero con el que jugar o como un hermano con el que descansar.
El peluche puede convertirse en el “mejor amigo” de tu perro cuando no estás en casa. Por las características de sus tejidos, son los que mantienen impregnados los olores de la familia y, por tanto, representan el apego familiar o maternal cuando tú no estás. Con esto evitas que se dirija a tu ropa íntima o zapatillas.




